Llevo ya muchos años yendo a la misma peluquería, pero nunca disfruté tanto del sitio como de unos meses para acá. Era marzo cuando, por primera vez, me lavó ella la cabeza; debía tener unos diecinueve años, alta, de melenita lisa tirando a color castaño y, sobre todo, con un divertido gesto de picardía en su cara de niña.
Me llamó la atención la lentitud con que llevaba a cabo el lavado, el ritmo acompasado de los dedos siguiendo siempre un orden relajante y, a la vez, excitante, consiguiendo con aquellos masajes jabonosos un perfecto equilibrio de reposo y placer que me hacía cerrar los ojos y suspirar hacia dentro.
Siempre era la misma agradable rutina: agua tibia, tirando a fresca, champú, masaje, agua templada, crema, masaje y tormenta final para el aclarado. Después yo me levantaba, ella me sonreía, me dirigía algún comentario ingenioso y me dejaba en manos de su padre, mi peluquero. Así fue durante los once meses que llevo sin faltar a la cita.
Pero ayer fue diferente, era lunes a las cuatro de la tarde, no había nadie cuando llegué sin haber pedido hora, sólo estábamos ella y yo. Noté cómo demoraba sus manos en mis hombros al ponerme la bata del lavado, cómo sonreía aún más maliciosa que en otras ocasiones, cómo dejó caer su brazo alrededor de mi cintura al acompañarme a la sala y cómo, con voz risueña, me explicó que su padre aún tardaría un poco y que tenía mucho tiempo para lavarme la cabeza.
Yo asentí y me dejé hacer, me resultaba placentera la idea de dejarme llevar por aquella criatura veinte años más joven que yo.
Comenzó su tarea como siempre, quizá yendo todavía más lenta, mientras tarareaba la canción del hilo musical. Aclaró mi pelo y se puso a masajearme el cuero cabelludo, primero por la frente, con suavidad, y luego por la nuca. Me dio un respingo, la nuca siempre ha sido uno de mis puntos débiles. Ella siguió tocando por el cuello, yo cerré los ojos mientras se me aceleraba la respiración; introdujo una mano por mi escote y, sin darme tiempo a reaccionar o quizá sí me lo dio pero yo no quise, abarcó uno de mis pechos con su palma suave. Me temblaron las piernas y se me escapó un jadeo, justo cuando una llave sonó en la puerta principal. Retiró tranquilamente su mano y procedió a secarme la cabeza como si nada hubiera ocurrido.
Saludó a su padre y me dejó en sus manos, me abandonó con un guiño cómplice que acentuó aún más mi nerviosismo.
A partir de ahí ya todo fue igual que siempre hasta que, al recoger mi abrigo, ella se acercó y me susurró acariciante en el oído: “Mañana no trabajo y tengo tu dirección en la ficha”. Me reí y, al pagar, entre los billetes, dejé escrito un mañana a las cinco.
Y ese mañana es hoy. Y son las cuatro y media. Y he limpiado la casa. Y he puesto sábanas nuevas de tacto acariciante. Y creo que hoy, aunque sólo sea hoy, no me aplastan los años. Y sonrío con gesto pícaro mientras vigilo el reloj y doy los últimos retoques a mi peinado reciente.
jueves, diciembre 28
domingo, diciembre 24
Pues sí, y alguna estará esperando que eche pestes por esta boca contra la navidad, pues no, no lo haré, pero...¿por qué? Pues porque para mí celebración elijo una navidad alternativa, una navidad más variada, más moderna, más feminista y más lésbica...cada persona para uso personal adapta las cosas como le da la gana, oye.
Así que, corta y perezosa (cada una es como es), me propongo "montar un belén" monoparental, como veis en la ilustración. María ha decidido tener una hija, Chusina, por su cuenta y se ha buscado la vida para ello, además quiso tenerla en una cuadra para reivindicar la vuelta a lo natural, que se está perdiendo mucho. José, que es muy amigo de ella, le dijo que él pasaba del tema de familia, colegios, dientes de leche y demás contratiempos, que se iba con su novio por ahí y que volvería para ayudarla con la mudanza cuando se fuera del portal.
El buey y la mula no tienen gran protagonismo en la historia, vamos que están contratados de extras. Las "Reinas de Oriente", que ni son monárquicas ni nada, que es que así se llama su grupo musical, que siempre fueron de la panda de María, van hacia la cuadra para echar una mano y, de paso, llevarle unas cosillas que compraron en el mercadillo para la nena. Van un poco disgustadas porque Baltasara no ha dejado de tirar los tejos a todas las pastorcillas que se ha encontrado en el camino y Gaspara y Melchora ya están mayores para esas tonterías, dicen ellas.
Por cierto, las pastorcillas se han ido a celebrar el nacimiento a un bar de ambiente que hay a un par de manzanas de la cuadra, han organizado para el evento una kedada con las panaderas, las angelitas, las molineras, las lavanderas y demás currantas de los portales tradicionales. Lo están pasando de miedo, más de una pareja se formará hoy en la kedada belenística.
Y ya, para rematar, comentaros que María se ha negado a seguir el camino que le han indicado y que ha decidido tomar las riendas del poder y se va a presentar a diosa en cuanto haya elecciones. Yo, desde luego, la votaré.
Así que: feliz noche, cada una con la versión que haya elegido.
miércoles, diciembre 20
Los peces sólo tienen tres segundos de memoria, si tardan tres segundos en dar una vuelta a la pecera es como si se hubieran visto por primera vez... Esta es la idea que uno de los personajes de la película repite varias veces para compararla con lo que sucede con el amor, que olvidamos el dolor de un desamor en cuanto nos enamoramos de nuevo; como los peces, el amor tiene poca, casi nula memoria.
Película irlandesa, dirigida por la directora Liz Gill: Cuando Clara (Fiona O'Shaughnessy) descubre a su novio besando a Isolde (Fiona Glascott), se produce una reacción en cadena de romances, corazones rotos y relaciones tortuosas. Cada personaje trata de buscar el significado de "una relación perfecta". Mientras unos se casan y otros se separan, algunos solo comparten una semana juntos… En lo único en lo que todos están de acuerdo y los une es que no se puede vivir sin amor. Explorando la naturaleza de las relaciones hetero, gay y bisexual, "La memoria de los peces" nos da algunas pistas en tono de comedia de lo que nos rodea, lo que deseamos y los que nos da miedo aceptar en nuestras vidas.
Divertida película con guiños al público de todas las opciones sexuales, os la recomiendo, a mí me divirtió mucho.
viernes, diciembre 15
domingo, diciembre 10
Llevo una semana de descanso, sin trabajar, sin despertadores, sin agenda, sin emails, sin ordenador; con largas horas de sueño, con películas agradables, con paseos y paisajes, con viajes, con pandilla, con charlas interminables, con músicas y fiestas, con ganas de seguir así.
No soy adicta al trabajo, lo reconozco, sé vivir estupendamente con todo el día libre, me muevo encantada sin relojes ni prisas, me mejora hasta el cutis y el humor.
Soy adicta al descanso.
Pero mañana es lunes de una semana muy diferente. Mañana toca trabajar ¿Quién fue el idiota que dijo que el trabajo dignifica?
domingo, diciembre 3

Te acomodaste, al quitarte el abrigo me tocaste, te volviste a mí y, con una sonrisa cautivadora, me pediste disculpas.
Para mí, ya no hubo charla. Mi mente se puso a viajar y me vi cogiéndote la mano, sintiendo tu contacto cálido. Me imaginé que tú me querías, que te inclinabas sobre mí con la boca entreabierta y me dabas un largo y húmedo beso. Casi fui capaz de sentirte en mis labios, por un momento incluso creí que la punta de tu lengua me recorría. Seguí pensándote mientras te veía de reojo escribiendo concentrada en la conferencia. Me permití salir contigo al pasillo, te llevé a mi casa y, nada más cerrar la puerta, me entregué a una frenética fiesta de pieles olores, sabores y ángulos. Te recorrí entera, te acaricié la cara, fui viajando por tu cuello, abarqué tus pechos con mis manos y, al fin, me adentré en ti provocándote un placer profundo y duradero.
Al oír los aplausos, supe que no jaleaban mi proeza sexual, sino que llegaba el momento de nuestra despedida. La charla había acabado, me sonreíste y te fuiste.
Y yo me quedé allí, haciéndome consciente de lo poco que me duran las relaciones y, sobre todo, mascando mi resquemor contra ti porque, bonita, en nuestra historia a mí no me dio tiempo al orgasmo.
martes, noviembre 28
Hacía mucho tiempo que tenía ganas de ver esta película y nunca me había coincidido bien. Ayer, al fin, la vi en mi casa y estoy todavía disfrutando de las sensaciones que me produjo. Qué bonita, qué bien tratados los personajes, qué historia tan simple y tan plena, qué escena la del taller de ropa y ella en bragas y sujetador, cuánta sororidad en paños menores...estoy impactada. Vamos que la recomiendo encarecidamente, como ejemplo de película bien hecha, de film con unos personajes femeninos reales y potentes, como educación para la igualdad, como ruptura de estereotipos relacionados con la belleza, como belleza en sí misma.
Los datos de la película, por si interesan a alguien: LAS MUJERES DE VERDAD TIENEN CURVAS está basada en la obra de teatro de Josefina López, escrita a partir de sus experiencias. La película cuenta la historia de una joven latinoamericana, hija de emigrantes mexicanos, que vive en la zona Este de Los Ángeles y que lucha para mantener un equilibrio entre sus ambiciones personales y su herencia cultural mientras intenta abrirse camino en la vida. La película ganó dos premios en el Festival de Sundance 2002, el Premio del Público y el Premio Especial del Jurado a las actrices América Ferrera y Lupe Ontiveros y el Premio de la Juventud en el Festival de Donostia - San Sebastian 2002.
Directora: Patricia Cardoso.
domingo, noviembre 26
jueves, noviembre 23
“No digas amor cuando hay violencia”
“Cuando agreden a una nos agreden a todas”
“El silencio es cómplice”
lunes, noviembre 20
jueves, noviembre 16
martes, noviembre 14
jueves, noviembre 9
domingo, noviembre 5
miércoles, noviembre 1
domingo, octubre 29
Me gustaría hacerte llegar las sensaciones tal y como yo las siento, pero al escribir todo cambia y pierde vida sin mi permiso.
Te cuento, querida, que lo primero que siento, cuando pienso en ir al mar, es una inmensa pereza. Pereza que me ancla en el sofá y me canta las excelencias de quedarme en casa dedicada, en cuerpo y alma, al privilegio del dolce far niente.
Al fin, tras una tremenda lucha que incluso dura el corto trayecto de coche hasta la playa, llego al mar y me doy cuenta del lujo que supone disfrutar de un paisaje así al lado de casa.
Me quito los playeros, subo mis ligeros pantalones de mercadillo hasta las rodillas y dejo que la primera ola me congele los pies. Después de esa primera sensación, el agua se vuelve tibia y envolvente, acaricia suavemente y no deja milímetro de mis pies sin tocar.
El paseo es casi siempre el mismo y dura, más o menos, hora y media. Los primeros treinta minutos me centro en mí misma, me hago un repaso, disfruto de encontrarme bien o me regodeo en mi desgracia.
Pero hay un momento, un segundo que yo no controlo, en que desaparezco. Es el momento en que sólo soy pies y agua, cuando el mar me rapta y me obliga a olvidarme. Es, a partir de entonces, cuando me siento libre, cuando sé que formo parte de la arena, cuando me diluyo en el agua fría, cuando me hago sal y ola y brisa. Y yo no existo, y tú tampoco, y el mundo real no es mi mundo y sólo soy agua que acaricia la arena.
Y después, despierto y, entonces, me despido del mar y saludo a Marcela, a mi fiel Marcela.
jueves, octubre 26
Pero no cejo en mi empeño, porque sé que en cualquier momento te dará por teclearme algo, un saludo que me saque de la rutina, una historia que me cuentes con toda la ilusión del mundo o un relato de tus últimas peripecias. Por eso sigo ante la pantalla, por eso espero, porque sé que puede que ahora mismo estés encendiendo tu ordenador, a pesar de la hora, puede que estés ya pensando las palabras que escribirás para despertar mi interés, puede que, incluso, estés nerviosa ante las letras que saldrán de tus dedos, porque, querida, puede que estés a punto de escribir el mensaje en el que me digas que me quieres.
lunes, octubre 23
lunes, octubre 16
miércoles, octubre 11
viernes, octubre 6
martes, octubre 3
Desde ese momento, ya no pude escuchar a nadie, mi libreta de apuntes se convirtió en un ridículo lienzo donde verter mis nervios en forma de líneas y sombreados.
Y encima, me dedicaste una sonrisa que te ilumina la mirada y a mí me deja sin respiración.
Cuando parecía que ya me calmaba, me pusiste una mano en el hombro y te acercaste para susurrarme una tontería. Sonreí para disimular la excitación que me producía tu aliento en mi oreja. No sé lo que me dijiste, todos mis sentidos se centraron en tu contacto conmigo.
Después, volviste a tu respaldo y pude, al fin, soltar el aire. Al poco, te incorporaste de nuevo hacia mí, me tocaste el cuello y me comentaste lo bien que me quedaba mi nuevo corte de pelo; casi llego al orgasmo al sentirte en mi cuello, empecé a temer un desmayo idiota por mi parte.
Llegó el descanso en aquellas interminables y cansinas conferencias. Me agarraste por la cintura para presentarme a un compañero al que, lógicamente, ya ni recuerdo y me dirigiste una mirada cálida desde esos ojos marrones que me obnubilan.
Y no pude más, cariño, te solté a bocajarro lo que llevaba ya dos meses guardándome sólo para mí. Te di todo el poder, te entegué gratuitamente mis besos de fantasía y mis caricias en sueños, te puse en bandeja mis sentimientos.
Y ahora estoy aquí, esperándote en el Venecia y leyendo mil veces tu mensaje en mi móvil: “Yo también, a las cinco en el bar de abajo de tu casa”.
viernes, septiembre 29
miércoles, septiembre 27
domingo, septiembre 24
jueves, septiembre 21
domingo, septiembre 17
Hace unos años tuve la suerte de formar una de esas familias que son denostadas por la Iglesia y por la derecha. En aquella familia estaba incluída Kika, una pequeña perra con la que congenié enseguida. Estos días de atrás la operaron y se complicó todo con una infección muy fea. Fueron días muy duros, noches casi sin dormir para vigilarla y curas terribles que le hacían mucho daño.
Hemos llorado estos días, y sé que quien no conviva con animales puede que no lo entienda. Pero es que Kika es una más de la familia y lo que da Kika es amor incondicional. Hemos sufrido mucho hasta que pasó el peligro. Pero hoy, al fin, la oímos ladrar (estos días sólo lloraba) y la vimos correr loca perdida cuando fue a dar un paseo. Hoy volvimos a recuperar a Kika. Hoy ya podemos descansar tranquilas.
PD: Hay que endurecer las leyes contra el maltrato a los animales. Viendo las imágenes de estos días del desalmado ése pegando a su perro, he visto la maldad del ser humano cebándose en un ser indefenso ¿Qué hay dentro de un hombre así? ¿Puede esa persona querer a alguien en su vida?
lunes, septiembre 11
martes, septiembre 5
domingo, septiembre 3
jueves, agosto 31
lunes, julio 17
miércoles, julio 12
jueves, julio 6
jueves, junio 29
Hace ya unos cuantos años que mujeres del ámbito de la Universidad han decidido contar la historia también en femenino y, gracias a ellas, podemos descubrir a mujeres que, a pesar de su valía, han sido completamente silenciadas en la historia de los libros de texto.
Por ello, os proponemos un pequeño viaje mental, un recorrido por la historia de la Humanidad tomando como protagonistas a las mujeres ¿nos acompañáis?
Empezamos el viaje por nuestros orígenes, hace ya tantos miles de años que nuestra mente no es capaz de hacerse una idea del tiempo en que hablamos. Bien, digamos que nos vamos a la Prehistoria: vemos cuevas, animales inmensos y peligrosos por los alrededores de esos poblados iniciales, fuegos encendidos en las cuevas que nos invitan a acercarnos y a escuchar cómo las mujeres se han dado cuenta de que los frutos que recolectaban no eran los mismos dependiendo de la época del año, de hecho se han hecho conscientes de que dentro de los frutos están las semillas que hacen que renazcan nuevos alimentos y, de esta forma, han llegado a experimentar sembrando dichas semillas; ellas no lo saben, pero han descubierto ¡¡¡¡la agricultura!!!!
Salimos de la Prehistoria y arcamos en nuestro especial mapa del tiempo: la Antigua Grecia, una de las civilizaciones que más han marcado al occidente de Europa, la época de Aristóteles, de Sócrates, de Pitágoras, de Arquímedes…Eh, un momento, algo falla ¿no hay mujeres en la Antigua Grecia? Caramba qué fácil es dejarse llevar por los libros que hemos estudiado, hasta se nos había olvidado el objetivo de nuestro viaje: hacer visibles a las mujeres en la historia. Recuperamos, pues, nuestro viaje y encontramos a Hipatia, a Safo, a María la Griega…qué curioso que nos hayamos olvidado de María la Griega cuando la nombramos tantas veces en nuestra vida cotidiana, porque María la Griega fue una excelente química de la antigüedad que descubrió cómo el agua caliente variaba la composición de los elementos, así nació ¡¡¡¡el baño María!!!!
Aún no salimos de nuestro asombro cuando nos vemos de lleno en la Edad Media, saludamos de lejos a Isabel La Católica, una de las mujeres con más poder a lo largo de toda la Historia, también dentro de la Edad Media conocemos otras reinas; pero decidimos pararnos a charlar con Cristhine de Pizan, qué interesante todo lo que nos pueda contar esta mujer culta perteneciente a la nobleza, de hecho ella fue la primera persona que podemos considerar como urbanista, escribió un tratado que se llama La ciudad de las mujeres, en el que abogaba, ya entonces, por unas ciudades más humanas y más transitables, una adelantada que nos enseñará, a su vez, lo que es ser objeto de burla por el simple hecho de ser mujer.
De todas maneras, la Edad Media no nos gusta mucho, es muy triste y duro ver cómo la Inquisición mató a tantas mujeres porque eran sabias; es doloroso comprobar que la Iglesia y el Estado se unieron para terminar con aquellas mujeres que conocían las plantas medicinales y curaban gracias a su conocimiento y sabiduría; la Edad Media nos hace solidarizarnos con tantas mujeres asesinadas y todas queremos ser algo “brujas” para defender nuestro derecho al conocimiento y a la ciencia.
Nos vamos de la Edad Media con cierto regusto amargo y nos encontramos con una indestructible Sor Juana Inés de la Cruz que nos alegra con sus poemas a favor de la educación de las mujeres y nos muestra que el Renacimiento trae nuevos aires.
Se nos ha hecho algo tarde, así que damos un gran salto en el tiempo y nos plantamos casi sin saberlo en la Revolución Francesa; caray qué jaleo, qué ruido, cuántas asambleas ¿quién es aquella mujer que toma la palabra con tanta determinación? Ah, es Olimpia de Gouges, una de las madres de la Revolución. La mujer que se dio cuenta de que en la Carta de Derechos de los Ciudadanos no estaban incluidas las mujeres y, ni corta ni perezosa, redactó la Carta de Derechos de las Ciudadanas. Qué mujer tan valiosa, qué buena oradora, qué buena política…qué pena que sus compañeros de Revolución acabaron guillotinándola, quizá no pudieron soportar que pidiera los mismos derechos para mujeres y hombres.
Nos vamos corriendo al S. XIX, vamos con prisas a pesar de que nos interesa cada historia que encontramos. Conocemos aquí a doña Emilia Pardo Bazán hablando en público a favor del acceso de las mujeres a la educación en igualdad; vemos a María Goyri siendo la primera universitaria española y comprobamos que algo está cambiando, que las mujeres empiezan a tener más peso en la vida pública; pero todavía escuchamos insultos y vemos agresiones ante la igualdad.
En un suspiro llegamos a la República española y nos encontramos con el derecho al voto para la mujer en España, asistimos a largos debates entre una generación de políticas que quita el hipo: Margarita Nelken, Clara Campoamor, Lucía Sánchez Saornil, María Teresa León, Dolores Ibárruri, y tantas otras que lucharon por la igualdad de mujeres y hombres y por una España democrática.
Y aparecen en escena las feministas y nos lanzan de lleno a la lucha por la igualdad, nos ponen a las mujeres en primera línea y nos hacen visibles; recorremos con ellas los temas que antes nunca se trataron: sexualidad, autonomía, independencia, relaciones afectivas en igualdad, futuro profesional para las niñas, etc.
El viaje nos está llevando un tiempo más largo del que pensábamos; claro, es que son muchas las mujeres olvidadas por la historia en los libros de texto, son tantas que sabemos que haremos muchos viajes más para buscarlas a todas, para rescatarlas del olvido, para hacer oír sus nombres y sus mensajes. Ya no hay vuelta atrás y la Historia de la Humanidad debe escribirse en femenino y en masculino, nunca más olvidaremos que las mujeres hemos tenido un papel muy importante en la Historia y, sobre todo, no lo olvidaremos porque nuestras hijas e hijos tienen derecho a saberlo y a estudiar una historia que refleje a toda la sociedad y no sólo a una parte.
lunes, junio 26
lunes, junio 19
Así era el mensaje que había colgado en aquella web de contactos, no había puesto foto; los michelines coleccionados el invierno pasado hacían que fuera reacia a las fotografías de cuerpo entero. Tampoco había puesto edad para las mujeres que buscaba porque suponía que lo de la hipoteca ya marcaba el tiempo. Y había dejado en blanco todos los datos que me pedían para describirme a mí misma, mis aficiones y manías. Si alguien estaba interesada en conocerme, que me conociera en persona, faltaría más.
Es fácil, me repetí a mí misma dándole a la tecla de enviar. Seguro que en dos o tres días recibo un aluvión de mensajes requiriendo mi presencia en los sitios más inverosímiles y paradisíacos del país; es fijo que muchas mujeres estén deseando conocerme y que, al menos una, me llegue a lo más hondo de mi corazón y sea la mujer de mi vida ¿quizá tendría que haber puesto que buscaba mujer para pareja estable e incluso matrimonio? ¿me escribirá alguna queriendo sólo sexo? ¿y si la que me escribe y de la que me enamoro es de muy lejos? ¿pediré el traslado en el trabajo?
Me fui a la cama haciendo ya la selección de los mensajes recibidos; empezaría por conocer a las más cercanas, y dentro de las más cercanas, a las que tuvieran un poco de gracia en su mensaje. El humor era muy importante en la vida en pareja, mejor una mujer con sentido del humor que una excesivamente seria ¿tendría que haber puesto eso en el anuncio? ¿me llamaría algún cardo borriquero? ¿y si, en una de esas citas me encontraba con alguien desagradable?
Me dormí con la mujer ideal haciéndome de todo en sueños; pero no la volví a encontrar una vez dormida. Desperté ansiosa, mientras me tomaba el primer café de la mañana encendí el ordenador y me repetía: “es fácil mujer, es fácil”. Nada, no había mensajes de contacto, sólo dos ofreciéndome Viagra para una duradera vida sexual ¿Viagra a mí? ¿precisamente Viagra?
Y así llevo ya tres meses, tirando mensajes de Viagra y repitiéndome que es fácil, que cualquiera que me conociera se enamoraría de mí. Y todos los días, puntualmente cada dos horas más o menos, miro mi buzón de correo electrónico y me digo: “Es fácil, es muy fácil”
jueves, junio 15
"A las Maestras de Primera Enseñanza
No hace muchos años que la Maestra ó aspirante á serlo, aprendía Pedagogía en los mismos libros destinados á adoctrinar á los Maestros; con graves inconvenientes para la Mujer, no sólo por su diferente misión sobre la Tierra, sino por las deficiencias naturales de las obras consagradas y escritas exclusivamente para el sexo masculino". PEDAGOGÍA,Pilar Pascual de Sanjuán
y Jaime Viñas (1904).
“La diferente misión” es lo que ha marcado a lo largo de la Historia los caminos diferentes de varones y mujeres. A los hombres se les ha encomendado la “misión” de dominar el espacio público, de hacerse con cualquier profesión, de conseguir el éxito social y el reconocimiento general. A las mujeres se les ha encomendado la “misión” de hacer agradable la tarea del hombre, de esperar en casa a que él llegue, de tener preparada la intendencia cotidiana para que todo esté en orden y el varón no se moleste en cuestiones tan “nimias” como la higiene y la alimentación.
Pero en todas las épocas ha habido mujeres, y algún hombre, que han luchado para salirse de los caminos marcados; esas personas se saltaron convenciones sociales y cambiaron esquemas. Gracias a esas mujeres que rompieron moldes las demás hemos tenido la oportunidad de contar con modelos a seguir.
viernes, junio 9
lunes, junio 5
jueves, junio 1
Ordinariamente, no se dan cuenta de todo el mal que causan. […] Vosotras, las chicas, ¿tenéis siempre en cuenta la sensibilidad de nuestro cuerpo desde el punto de vista sexual? En el metro , en el tranvía, en el taller o en la oficina, a cada instante, encontramos chicas que se ofrecen. Visten faldas cortas y apretadas cuya única justificación es el deseo de atraer las miradas y despertarnos el deseo. Hay una manera muy natural de vestir a la moda y hay otra manera de vestir provocando. Una chica que va a la piscina o a la playa a nadar, no es ningún problema para un chico normal; una chica que va a exhibirse, puede serlo. Usar pantalón corto para practicar un deporte es indispensable; ingeniárselas para enseñar la rodilla en el tren es una incitación.” CUANDO SE DESCUBRE EL AMOR,Doctor Jouvenroux, Ed Nova Terra,Barcelona, 1968.
La idea de masculinidad que se extrae de este texto es una idea muy extendida que aún hoy en día tiene cierta vigencia: el hombre no se puede contener en sus impulsos sexuales, luego si pasa algo la culpa es de la mujer que lo ha incitado. Muchas sentencias recientes recogen esta idea y culpabilizan a la víctima en casos de violación: “incitó al violador, iba vestida demasiado sensual, ella ya no era virgen con lo que es menos grave la violación, llevaba pantalón vaquero y eso quiere decir que consintió porque nadie le quita el pantalón a la fuerza a otra persona, etc.”
Relacionado con esa idea de que la mujer que viste como quiere se está “ofreciendo”, estaría el tópico tan extendido de que las mujeres cuando dicen que “no” en realidad están diciendo que “sí”. Esta idea se ha usado como excusa para las violaciones y demás agresiones; el hombre interpreta lo que la mujer hace como un ofrecimiento y se cree en el derecho de hacer uso de la mujer como si fuera un objeto, sin tener en cuenta sus negativas o su resistencia. De esta manera se culpabiliza a la víctima y se exime de culpa al agresor.
Culpabilizar a la víctima ha sido, desde siempre, una tendencia de la sociedad patriarcal, la idea de que algo habrá hecho ella para merecer la agresión está a la orden del día en casos de violencia contra las mujeres, de acoso sexual y de violaciones; si bien es cierto que a nivel policial y jurídico se ha evolucionado (sin olvidarnos de que esta evolución viene dada por el trabajo incansable de las feministas en sus reivindicaciones), no sucede así en todos los estamentos sociales: aún escuchamos a ciertos responsables de algunas religiones culpar a la mujer maltratada, en la calle es normal el comentario de “algo habrá hecho ella”, etc.
La historia nos cuenta que se ha intentado negar a las mujeres una sexualidad en libertad, que el castigo al goce sexual siempre estaría presente, que la sexualidad era igual a pasividad y que el placer era cosa de hombres. La liberación que supusieron los años 70 rompió con muchos de los tabúes alrededor de la sexualidad de la mujer, de nuevo las feministas rompieron los moldes de la opresión.
sábado, mayo 27
domingo, mayo 21
jueves, mayo 11
jueves, mayo 4
sábado, abril 29
miércoles, abril 26
sábado, abril 22
Nunca había comprado tanto jamón york como en estos dos últimos meses. Estoy en casa, tranquila y centrada en mis lecturas, cuando de repente me entran unas ganas tremendas de comprar algo en la charcutería del supermercado. Me visto, me peino y hasta me pinto para asomarme a salchichones, chorizos, chopes, mortadelas y quesos varios.
Quizá alguien piense que es vicio, puede que no se entienda mi compulsión chacinera, es posible que sean criticadas mis continuas y dilatadas estancias frente al mostrador charcutero. Lo comprendo, pero no pienso explicarme. Sé lo que me hago, cada una cae en la adicción que quiere y esta es la mía. Tengo derecho a consumir tantos embutidos como desee, siempre y cuando no haga daño a nadie para conseguirlos.
Así que, dicho esto, te pido humilde pero perentoriamente que, o bien respondes a los tejos que te lanzo o bien cambias de sección en el súper, porque el jamón me sale por las orejas y la mortadela se me está instalando peligrosamente en cartucheras y alrededores.
No seas cruel, vida mía, y lánzame una sonrisa por encima de botillos y morcillas, que el amor no elige dónde nace.
jueves, abril 20
Si me hubieran dado a elegir no sería el seis el número escogido para todos estos casos, hubiera sido un número con más leyenda, el tres, el nueve, incluso el cero absoluto, pero nunca el seis.
Es curioso, ya he escrito seis veces seis, me empieza a hartar ese número, comienza a agobiarme esa insistencia impertinente e inoportuna que me hace despertarme todas las noches cada seis minutos, exactamente cada seis minutos, ni uno más ni uno menos, matemáticamente cada seis minutos. Noche tras noche me ocurre lo mismo, me acuesto a la medianoche y a las doce y seis miro el reloj por primera vez, me duermo y a las doce y doce mis ojos ven esas luces rojas del despertador que, sin falta, me recuerdan que cada seis minutos le miraré, igual que a las doce y dieciocho y a las doce y veinticuatro y a las doce y treinta y…
Para colmo de males últimamente me ha dado por comprar todo de media docena en media docena: seis magdalenas, seis huevos, seis pastelillos, seis rollos de papel higiénico, seis botes de pimentón picante y hasta seis tambores de detergente.