domingo, diciembre 3

RELACIONES FUGACES
No te conocía de nada, nunca antes te había visto. Te sentaste a mi lado, preguntando si estaba libre la butaca. Al verte, estuve dispuesta a decirte que estaba libre aunque fuera mentira, pero no hizo falta mentir porque había decidido ir sola a aquella interesante charla.
Te acomodaste, al quitarte el abrigo me tocaste, te volviste a mí y, con una sonrisa cautivadora, me pediste disculpas.
Para mí, ya no hubo charla. Mi mente se puso a viajar y me vi cogiéndote la mano, sintiendo tu contacto cálido. Me imaginé que tú me querías, que te inclinabas sobre mí con la boca entreabierta y me dabas un largo y húmedo beso. Casi fui capaz de sentirte en mis labios, por un momento incluso creí que la punta de tu lengua me recorría. Seguí pensándote mientras te veía de reojo escribiendo concentrada en la conferencia. Me permití salir contigo al pasillo, te llevé a mi casa y, nada más cerrar la puerta, me entregué a una frenética fiesta de pieles olores, sabores y ángulos. Te recorrí entera, te acaricié la cara, fui viajando por tu cuello, abarqué tus pechos con mis manos y, al fin, me adentré en ti provocándote un placer profundo y duradero.
Al oír los aplausos, supe que no jaleaban mi proeza sexual, sino que llegaba el momento de nuestra despedida. La charla había acabado, me sonreíste y te fuiste.
Y yo me quedé allí, haciéndome consciente de lo poco que me duran las relaciones y, sobre todo, mascando mi resquemor contra ti porque, bonita, en nuestra historia a mí no me dio tiempo al orgasmo.

4 comentarios:

el pato dijo...

Marcelita, hija, normal... si es que no le diste tiempo... Que hay que tener iniciativa...

Mármara dijo...

Como dice alguien que yo me sé, bien podría tratarse de conjurar al futuro, ¿no?
Ojalá.

diciembre dijo...

Jjajjaja, a mi tb me pasa, a veces, coincides con una mujer genial en algún sitio y la imaginación hace todo lo demás...

Marcela dijo...

Ay, la imaginación, de cuántas reuniones rollo me salva; claro que espero que alguna vez deje de ser fantasía y de verdad esté conjurando al futuro.