Sí, queridas, sí, hoy me apetece escribir sobre la primera vez que tuve una relación sexual lésbica, o sea, sobre la primera vez que tuve una relación sexual.
Dejo olvidada en la más remota memoria aquella anécdota con un pseudonovio que tuve: duré tres horas con él, me beso en la boca, me dio asco, me pregunté si yo sería lesbiana, lo dejé plantado en la playa, encontré a mis amigas y no me volví a acordar de mi supuesta duda lésbica. Nunca más tuve dudas.
Yo fui retrasada sexual, vamos que lo mío no fue empezar pronto, más bien empezar cuando se me presentó el mejor momento. Y eso fue a los 22 añitos, recién terminada la carrera, con una sensación de etapa cumplida que me hacía tener la autoestima en globo (como veis lo de la autoestima en globo no es de ahora, nací así).
Pues bien, como había acabado la carrera muy bien, mi madre y mi padre me pagaron un curso de postgrado en Málaga en julio. Y allí me fui con una colega-colega de la facul, con la que me había pasado los cinco años de carrera cotilleando y pirando. Bueno, yo piraba y luego ella me pasaba los apuntes, que era muuuuu legal la moza. Y llegamos a Málaga, y la playita enfrente de nuestro apartamento y ella que ya era lesbi con novia y yo que andaba a mi bola casi asexual de la vida y que el apartamento era muy pequeño y las camas juntas y qué calor, y yo más calor aún y no es por el veranito, y que ponme la mano aquí Macorina y que espera ahora yo y...
Y ¿dónde era el postgrado? Porque al curso ni fui, pero me gradué con nota, vaya que si me gradué. Lo disfruté tanto, me resultó tan genial el primer orgasmo compartido que tuve que pensé: "hostia, Marcelilla, que esto es lo tuyo maja, viva las mujeres, viva el sexo con mujeres".
Y vi la luz, la luz, los fuegos artificiales y las fallas al completo, vaya. No había horas en el día para dejar de tener orgasmos, que parecía que vivía en un continuo ayyyyyy, síiiiiiiiiiii.
Y todo esto viene a que esta semana me preguntó una compañera de trabajo: "Tuvo que ser muy duro asumir la homosexualidad en aquella época ¿no?"
Y yo le dije:
- A ver vayamos por partes, maja. "Aquella época" es antesdeayer, joer que no soy de postguerra. Y no, no sólo no fue duro, sino que fue lo más divertido que me pudo pasar en la vida, que mejor que encontrarme el clítoris yo sola, fue que me lo encontrara otra mujer. Vamos, que desde entonces sigo despertándome cada mañana sabiendo que "esto" es lo mío.


















