domingo, octubre 31
Cuestión de imagen
miércoles, octubre 20
Igualdad intermitente, se os vio el plumero
lunes, octubre 18
Jajjajajaaaa
No puedo comentar nada, por culpa de las carcajadas. Pobres, pero si me dan hasta ternura en su inocencia o en su ignoracia. Jajjaajajaaaaaa.
miércoles, octubre 13
Juntas podemos.
Juntas podemos, el blog no sólo es para transmitiros cuestiones personales, también me gusta que sirva como vehículo para mejorar (en lo que se pueda) nuestras vidas.

miércoles, octubre 6
El altar, no te jode.
Manolín, menos mal que me lo explicas, resalao. O sea, que los tacones es para santificarnos, eso me lleva a reflexiones hacia otras cosas, siguiendo el argumento de tal gloria de la zapatería. Al loro, Manolín, que te voy a dar ideas para próximas declaraciones, "desgraciao":
- El burka no es una tortura, es para protegernos del aire.
- El poco reconocimiento en el deporte no es por discriminar, es para que no nos cansemos mucho.
- Los sueldos más bajos no es por joder, es para que no tengamos tentaciones de gastarlo.
- La prostitución no es por hacer uso de cuerpos, es para ser admiradas por los puteros.
- La talla 38 no es para que seamos anoréxicas, es para adorarnos como reinas.
- El techo de cristal no es para fastidiar, es para que no nos esforcemos tanto por subir.
- La invisibilización de nuestra labor a lo largo de la historia no es para olvidarnos, es para que vivamos tranquilas sin el peso de la fama.
- Las violaciones no son por destrozarnos, es por reconocimiento a nuestro atractivo.
- La pobreza que se ceba en nosotras no es para que muramos de hambre, es para protegernos del sobrepeso.
- Las lapidaciones no es por hacernos daño, son para que nos dé tiempo a despedirnos de los seres queridos al morir lentamente.
- La violencia contra nosotras no es por dominarnos, es por mostrarnos el camino correcto.
- El acoso sexual no es para mantenernos en nuestro sitio, es para que nos creamos deseadas.
Y así hasta el infinito, que tú bien que usas chanclas, Manolín, que verte subido a esos infiernos de tacones sería un espectáculo que no me perdería, querido. No hace falta que tú ni nadie nos santifique, prefiero que me demonicen, gilipollas.