Ayer tuve la suerte de ir con Marmarita a comer con Calvin y Prófuga. Una gozada de día que pasamos entre charlas y risas. Bueno, charlar charlar sobre todo la Marmarita y la menda, que nos quitamos la palabra de la boca con tal de hablar y que esperamos que la otra tenga que respirar para quitarle el turno.
Calvin estuvo encantadora, atenta, de las que cuidan de las demás a pesar de su juventud (ay, madre, que todavía hay gente que no llega a los treinta, qué vergüenza, ajajjaa) y Prófuga estuvo sensata, reposada, observadora y cercana. Las dos te hacen sentir el cariño y te muestran lo bien que se está cuando se conecta.
De nuevo, otra vez, se ha producido una conexión cómico-cósmica (este término ya se acuñó hace un tiempo en otra quedada ¿no?). De nuevo, otra vez, se demostró que internet nos ha permitido conocer gente que merece la pena. De nuevo, otra vez, he abrazado a desconocidas sabiendo que las conocía de casi siempre.
Gracias Calvin, gracias Prófuga.
A ti Marmarita, que me arreglaste la vida en el viaje, un abrazo de hermana.
Seguir adelante...
Hace 5 años