lunes, junio 1

Casualidades que asustan

Hace ya mucho tiempo (lo de "mucho" es relativo) colgué en este blog un relato que había escrito hacía unos años: "La aprendiz de peluquera", que era una pequeña historia de ¿amor? entre una madurita y una jovencita.
Hace poco tiempo (lo de "poco" es relativo) di una serie de charlas en Navarra, como todas sabéis porque me sufristeis en el blog. Pues bien, en una de las charlas veo a una chica joven que me suena su cara, que me suena mucho y como de algo muy familiar, como de hablar con ella en el pasado, pero de hablar bastante, vamos que la conozco y no sé de qué. Se me presenta porque ella también es asturiana, le digo que me suena su cara, me dice que le parece que me conoce, que es de Gijón, que es de al lado de casa de mi madre y mi padre...pero nada, que no sacamos de qué nos conocemos.
Doy la charla, hablo un poco más con ella, es una chica majísima, se ofrece a llevarme al apartamento en coche, le digo que prefiero caminar (qué mayor me hago que no aprovecho las oportunidades) y nos despedimos.
Me acuesto esa noche y, como si de una revelación se tratara, de repente me doy cuenta de qué la conozco: ¡¡¡¡Es la aprendiz de peluqueraaaaaaaa!!! Es la hija de mi peluquero de siempre, la que me lavaba la cabeza mientras venía su padre, la que me inspiró el relato, la jovencísima que daba masajes en la cabeza como nadie.
Y conseguí el número de teléfono de su centro educativo (ahora es profe), y llamé y conseguí que me dieran el número de móvil de la chica y la llamé y le dije de qué nos conocíamos y nos reimos mucho y quedamos para tomar algo en Asturias o en Navarra.
La vida es así, tiene casualidades que sorprenden...pero no le dije nada del relato, me dio vergüenza (ya os digo que me hago mayor). Si alguna vuelvo a verla y tomamos algo, creo que no le diré nada de que un día fue la inspiración para un cuentecillo un poco erótico. Además de coincidencias, la vida tiene algún secreto que otro.

15 comentarios:

Julián dijo...

Y yo me acuerdo de ese relato tuyo, y por cierto no sé si recuerdas, pero Morgana escribió otro de que salía con una peluquera, también ficticio.

Tuvo que ser increible, esas casualidades, más que asustar, hacen mucha ilusión. Y oye, no tengo ni idea, cosa tuya, pero... ¿por qué no se lo cuentas? Molaría, a mí me haría ilusión que me dijeran que inspiré un relato, vamos XD

Lena de mar dijo...

uyyy Marcelilla, que las casualidades no existen!! Tenía que volver a ocurrir, encontraros en este momento y de esta manera. Y comprendo que te inspirara un relato erótico que te laven la cabeza... es un momento íntimo muy sugerente. Recuerdo ahora mismo la escena de Memorias de África... una delicia.

Miraré si puedo leer tu relato... ¿cómo es que no me suena? aiiiiiiiiiiisss

Abracinessssssss

Irreverens dijo...

Jo, pues yo también me leeré el relato, porque no me suena...

Y estoy con Julián: creo que eso de que alguien escriba un relato inspirado en una no puede sentarle mal a nadie.
:D

¡Qué cosas tiene la vida!

Candela Cano dijo...

He leido ahora el relato, Marcela. He ido leyéndolo y acordándome de lo que ahora has escrito "pero no le dije nada del relato, me dio vergüenza (ya os digo que me hago mayor)".

Mágicas casualidades que esconden sus íntimos secretos. Pienso, como Lena, que no existen las casualidades. Todo tiene un porqué y ya averiguarás cuál es.

Pena Mexicana dijo...

lo que a mi me resulta fascinante es cuando pasa el tiempo y de pronto como por arte de magia la spiezas caen en su sitio y una tiene la imagen completa del porqué de tal o cual casualidad. Te felicito, cosas como la que te ha pasado son muy disfrutables, saludillos

Surfera dijo...

Meca vaya casualidad jajajaja, el mundo es un pañuelo.... es como cuando vas a una playa nudista y solo hay dos personas más y son de cangas jajajaja, besitos ;)

dintel dijo...

Jajajajajajaja. Genial. De todas maneras, súbete a la barca, marinera... ¿qué es eso de caminar? No podemos caminar con hambre bajo el sol, bueno, en todas sus acepciones, creo. ;)

Ripley dijo...

De un relato ha salido otro relato. de la historia que ella te inspiró y de la casualidad ha salido la historia que ahora nos cuentas. las casualidades y la vida...

Princesa dijo...

Yo no sé si es casualiadad o qué es pero al menos es curioso. No sé, pero el relato era chachi y la coincidencia más!.

En cuanto a lo de que es un secreto,....es un secreto a voces, sólo lo sabemos las del blog, jejejej

Besinos casuales

Mina dijo...

Vaya, pues sí que es casualidad, sí, y curioso que al final te dieras cuenta. Buscaré tu relato por aquí para leerlo.
Besitos

Glora dijo...

Jajaja... sí es que es casualidad eh! y por favor, por favor, por favor, si vuelves a "verla" que te lave la cabeza... y si quieres los lo cuentas...

Muchos besos!

PULGACROFT dijo...

Ayyyy Marcela pa que veas el pañuelín tan pequeñín en el que estamos...
¿crees en las casualidades?...
;)

María dijo...

¡Qué gracia! Tendrá que haber relato del café-reencuentro...

Mármara dijo...

Pues sí, oyes, a qué negarlo, me estás perdiendo las facultades intrinsecas a tu ser más profundo.
O sea, que después de la tesis sobre ligoteo que nos diste ne un post anterior, vas, y pasas de aprovechar semejante oportunidad. Marcelilla, Marcelilla, te m'has perdido, fía. Para la causa.

farala 68 dijo...

jajajaaaaa, me acordaba perfectamente de la historia, ahora con eso del linkwithin que te has colgado me la he vuelto a leer... creo que tu peluquera conoce el relato, y si no lo conoce alguien debería enseñarselo... tanto currar te está devirtuando, mujer.