lunes, marzo 31

¿Que no me atrevo a qué?

Marmarita enseña sus pies, Morganita también y además ambas hacen casting para encontrar chica. Y yo llevo toda la semana sin dormir, sin decidirme y, por ello, sin actualizar.
La foto de uno de mis pies...como que no, que me da cosa. Pensé en una foto de una mano, uyyy, no de ninguna manera que eso sí que es muy personal; luego me dije y si me fotografío el...nooooo, majas, de eso nada, pero vamos que ni jarta de vino, que no, que no, que no me fotografío el sobaco.
Y al fin di con la foto, después de una semana tormentosa de dudas. Sé que es importante esta foto porque con ella puedo entrar en el casting de una o de otra, o de las dos, o de...
Bueno, pues eso, que al fin me decidí y he fotografiado algo muy personal e intrasferible, y no es la tarjeta del banco:
¿Qué pasa? Para mí son personales, joer. Vale, vale, ante los abucheos que acabo de escuchar, pondré esas gafas en la cara que las merecen, al fin, en primicia (o casi, que este blog tiene su tiempo y algunas recordarán cierta foto). Y aquí están mis gafas en su cara correspondiente:

domingo, marzo 23

Dedicado a todas las blogueras que por aquí pasan

Mañana será un día duro, de reencuentro con un trabajo que me tiene a mal traer. Así que he decidido enfrentar la semana con humor, no dejándome achicar por nada y ofreciendoos un regalito con todo mi corazón.
Porque ya es un tiempo grande escribiendo por aquí, porque hay gente que hace mucho que lee en estas barricadas, porque hay gente que hace menos que toca a la puerta, porque seguro que todavía hay gente que no me ha leido (¿es eso posibleee?). Bueno, en realidad, porque me da la gana, os dedico la foto siguiente; es válida tanto para hombre como para mujer, pero ya he dicho que estoy optimista, hoy no me ha dado la vena reivindicativa.

Va por vosotraaaaas.


Pd: lo del medio es un espejito para que se refleje la cara de quien está leyendo.

viernes, marzo 21

Nunca quise tanto unas vacaciones

Pura necesidad eran este año unos días de descanso y lo conseguí. Me fui a pasear, con la mente en el paisaje y en los monumentos, con la vista en los pájaros que cruzaban el cielo, con los pies en el suelo del monte, con el oído en el silencio, con el olfato en los pinos que nos rodeaban, con el tacto presto a encontrar a mi acompañante, con el gusto en los vinos y sabores de una tierra que me ha enamorado: Toledo, tanto la ciudad como la provincia; incluso más la provincia.
Y ya me reincorporo, ya he empezado a trabajar en casa porque tengo que entregar unas cosas nada más llegar, pero no pienso dejarme machacar y, de vez en cuando, vuelvo a las fotos de este viaje tan agradable y me relajo.
Os muestro dos fotos, a ver quién sabe de dónde son exactamente, si alguna lo acierta, le regalo...¿qué le regalo? No sé, pero algo le regalo, ya pensaré.

PD: gracias, T, todas tus indicaciones fueron perfectas, tu tierra es un paraíso.

miércoles, marzo 12

El famoso cadáver

Ohnenick propuso un cadáver exquisito, un experimento literario en grupo y empezó así:

"Vive en aguas dulces y cálidas, se introduce en el cuerpo humano a través de la nariz y comienza a devorar el cerebro de su víctima hasta provocarle la muerte. El aumento de las muertes por culpa del Naegleria fowleri,un parásito microscópico y, hasta el momento, raro, está alarmando a las autoridades sanitarias estadounidenses. En el último año, el parásito ha matado a seis niños y jóvenes en Estados Unidos."
Desde luego, era bastante improbable que hubiera estado expuesta, si podíamos exceptuar los chapuzones veraniegos en la piscina comunitaria. El agua de la piscina estaba cristalina y el socorrista, un muchacho musculoso y siempre dispuesto, solía repasar minuciosamente cada milímetro de los azulejos con un pequeño cepillo por las tardes. En el pantano o el río jamás. Sólo probó una vez a bañarse en el río, si es un río esa balsa alargada que bordea los pueblos cercanos, porque los ríos son corrientes de agua, y ese agua no corre, como nada de por aquí. Tuvo que ser en la piscina, sí, no hay otra manera. Seguro que esa infantil manía suya de dar volteretas dentro del agua le facilitó el camino, le dió el impulso necesario para subir sin esfuerzo por sus fosas nasales y alojarse en el cerebro. Porque desde que leyó la noticia a una columna en la sección de curiosidades científicas del periódico, tuvo claro que era eso lo que le pasaba: tenía una ameba viviendo en su cerebro.


Blasfuemia recogió el relevo y siguió escribiendo:

Yo me tenía por una persona con arrojo, no es que no me asustara, aún me recuerdan los gritos que di en la última reunión de vecinos, en el garaje, cuando unas cucarachas hicieron su aparición (a saber si tenían alguna propuesta que aportar a la comunidad..). Pero eso eran cosas sin importancia, en las grandes cosas jamás tenía miedo. Esa ausencia de temor era lo que me daba la libertad de hacer lo que me viniera en gana, de hecho.
Pero lo de la ameba me tenía inesperadamente atemorizada, hasta el punto de que me pasaba el tiempo tumbada, por temor a que con el movimiento la ameba taladrara aún más mi cerebro. Pero lo cierto es que había algo de esta situación que me encantaba: Lola estaba realmente preocupada por mí. Normalmente no soportaría este estado vegetativo, dejando que sean los demás quienes resuelven. Pero si los demás son Lola, entonces es otra cosa, entonces prefiero alimentar esa sensación de debilidad, de dejarme proteger.
.- He estado investigando sobre la ameba esa, Najwa Nimri.. dijo Lola con una sonrisa
.- Naegleria Fowleri, Lola, Naegleria Fowleri Y no me hagas reír que me cuesta mucho hacerlo sin moverme.. –le contesté.


Marcela se apunta a un bombardeo y lo continúa:

No moverme, no moverme, no moverme ¿pero cómo no me voy a mover cuando veo cómo Lola se me acerca para preguntarme cómo me va la ameba? ¿cómo aguantar las manos para no tocar ese pecho que se me echa encima con tanta frescura?
No moverme, no moverme, no dar a la ameba comida, no moverme, no dejarla penetrar más en mi cerebro, no mirar a Lola, no buscarle los pechos, no tentar a la suerte ni a mí misma.
No moverme, no moverme, no moverme, que la ameba se vaya de puro aburrimiento, pero que se quede Lola, cuidándome, protegiéndome de la ameba del agua, inclinándose sobre mí para acariciarme. No moverme, ay.


Y le paso el turno a...quien diga Blas, que ya tenía a alguien pensado cuando me metí yo en medio. And the winner is: tachán, tachán...Erranteeeeeeeee.

lunes, marzo 10

Intensidad y buscaminas

Hoy, hablando sobre una conocida común, Mármara la definió como "intensa", y seguimos hablando sin pararnos mucho en nada; riéndonos, como casi siempre, comentando de la su Bette y la mi Shane, de la su vida y de les mis circunstancies.

Bien, pues resulta que me quedé pensativa...yo nunca fui intensa; es más, en muchas ocasiones soy más simple que el rabo de un cerdo, incluso creo que soy muy primaria (a pesar de ser profe de secundaria...este paréntesis es una muestra más de mi simpleza, pero me gusta).

Bien, pues al grano. Hace días que estoy enganchada, de nuevo, al viejo juego del buscaminas, me ayuda a relajarme. Y ahora mismo, antes de irme a la cama a descansar para el día largo que me espera mañana, estaba yo jugando cuando me vino un pensamiento intenso a la cabeza y me dije: "coño, Marcelilla, escribe un post intenso por una vez, mujer, ahora que has tenido una idea".

Y aquí estoy. Claro que me he enrollado tanto que ahora no me apetece ya escribir lo intenso, así que haciendo gala de mi simpleza, os diré solamente que era un pensamiento muy profundo sobre las similitudes del buscaminas y mi trabajo.

domingo, marzo 9

De mujeres, votos y bragas

Va con un día de retraso, pero es válido igual. Se termina una semanita cargada, muuuuy cargada de todo tipo de cosas. Lo mejor, sin duda, fue el conocer a casi cincuenta mujeres de una zona rural de Asturias (Campo de Caso). El sitio es el verdadero paraíso natural, impresiona por su belleza; y esas mujeres, casi todas ellas ya pasada la adolescencia (es decir, de sesenta para arriba), un verdadero paraíso personal. He aprendido tanto de ellas, me han dado tanto cariño y me han recibido tan bien que hoy, no puedo menos, les hago este pequeño homenaje, por mujeres, por rurales, por hermosas y por luchadoras.
Por cierto, aún no perdí les bragues, pero creo que tendré que comprarme los tirantes famosos para esta otra semanita que vieneeeeee.

domingo, marzo 2

Menuda semanitaaaa

Me espera una semanita de trabajo tan tremenda, que sólo de pensarlo me da un mal. No tendré tiempo de aburrirme ni un momento, iré cual ejecutiva ajetreada toda la semana, de acá para allá, con el móvil, con el portátil, con el coche: ahora no, cariño, ahora no puedo atenderte; lo siento, preciosa, pero te llamo otro día; que no, que esta semana me es imposible, Shane, chica no insistas, qué pesadita y posesiva que te me pones; sí, en un minuto llego y me hago cargo de todo...
Ayyyy, la vida de la "jecuti agresiva" es asín, majas, no la he inventado yo, que diría la canción. Vamos, que del estrés tengo miedo que me pase como a la de foto, rogad por mí.

miércoles, febrero 27

No puedo evitarlo

Después de una entrada como la anterior, llena de preguntas, de interrogaciones oportunas o inoportunas; después de unos días en los que el sentido del humor se me fue un poco al carajo; después de "dramatizar" un poco y autocompadecerme otro poco...he encontrado en este bendito internet algo que me ha hecho estallar a carcajadas.Aquí lo dejo y se lo dedico, sobre todo, a Mármara y a T. A Mármara porque ella hizo que me riera estos días y a T. porque quiere ser Shane (como yo, jajajjajaa)

PD: También te lo dedico a ti, que sé que no me lees.

domingo, febrero 24

Las flechas del amor

¿Qué buscas cuándo quieres enamorarte? ¿De verdad piensas que el amor llega así, como por arte de magia? ¿Con quién te ves mejor con alguien parecida a ti o con alguien totalmente diferente? ¿Necesitas que tu pareja crea en lo que tú crees? ¿De verdad crees que una sola persona te puede llenar por completo? ¿Eres de las de: pareja abierta sí, pero como me sea infiel me da algo? ¿Crees en el amor para toda la vida? ¿Cuánto te suele durar el deseo sexual en una relación? ¿Necesitas que "alguna pareja perfecta" de tu alrededor siga junta para demostrarte que sí que existe eso de "la pareja perfecta"? ¿Esperas que tu "princesa azul" se ajuste exactamente a tu ideal de pareja? ¿Cuál es tu ideal de pareja? ¿Le pides a tu pareja lo que tú no das? Y por último...¿Qué coño significa "pareja"???????

jueves, febrero 21

Yo apostato, tú apostatas, ella apostata

Qué dificil el verbo, pero qué necesario. Aunque es más difícil que te den de baja en esa organización de mafiosos que en Moviestar. Eso sí, os informo de que una nueva campaña para apostatar está en numerosas páginas web, entre ellas mi tan querida Ciudad de Mujeres.

viernes, febrero 15

Revoltijo

La caja de la foto es mi caja de regalitos del mar, ahí guardo todas las cosas que voy recolectando en mis paseos por la playa, sólo vale aquello que haya llamado mi atención cuando voy mirando en general, es decir, que no son cosas buscadas adrede. Hay una piedra de una playa nudista de Galicia que me lleva a días de sexo y risas; unas piedrinas redondas que me recuerdan que siempre tengo proyectos empezados que no acabaré nunca, una piedra de Argentina que me resulta hasta cálida, y un montón de restos que la mar me regala.
Y, como la caja, mi cabeza estos últimos días, es un revoltijo; así que miro mis tesoros y procuro ordenar mis ideas. Es tal el revoltijo que me parece que mi cerebro está centrifugando a mil por hora.
En fin, que miro mis cosas, me miro, me estudio, me riño, me quiero y me intento poner de nuevo en el camino de la acción y el disfrute.
Preparada, lista, yaaaaaa. Se acabó el mal rollo, Marcelilla.

domingo, febrero 10

Asturias

No es por ser nacionalista o localista, pero es que Asturias es realmente un paraíso natural. Este fin de semana, con sol y buena temperatura disfruté de una Asturias acogedora, tranquila, relajante, amigable y serena. No puedo pedir más, vivir en Asturias, vivir bien y encima tener buena compañía con quien compartir todo esto.
Soy consciente de que soy afortunada, ojalá todo el mundo tuviera mi misma suerte.

miércoles, enero 30

Actualizar el antivirus

Fui a la cibercasa de Glora y la encontré, cojum cojum, tosiendo y estornudando en plena fase activa de su catarro-gripe.
Acudí a la cita con Lena de mar y la vi colgada de san ibuprofeno a la vez que se hacía adicta al termómetro.
Charlo por msn con una amiga que echa pestes a la vez que echa virus a su alrededor.
Y ahora, me encuentro, cojum, atchis, puagggg, con un gripazo que no hay quien me lo quite. Y es que me pillaron con el antivirus sin actualizar. Ahora he entendido todo ese tema de virus y antivirus, ahora que lo sufro en mis carnes.
Cuidado chicas, actualizad vuestros antivirus, que el ordenador trasnmite la gripe, aaaaaatchiiiiiiiis, ay perdón por el moco en la pantalla.

sábado, enero 26

Lo obvio

Parecer ser que no es necesario hacer explícito lo obvio, que por sí mismo lo entiende todo el mundo, que es casi universal, que no hay que decirlo porque es eso: obvio.
Pero voy encontrando ejemplos que dicen lo contrario; mirad, en mi trabajo aparecieron los siguientes objetos el otro día:
Marcela, diréis, son cajas, es obvio.
Pero alguien debió pensar que esta aparición no era tan obvia y que había que explicar algo, así que mirando un poco más arriba encontramos:

Y pensando delante de aquel papelito tan obvio, me di cuenta de cuántas cosas no te digo porque para mí son obvias; y mirando unas simples cajas de cartón, susurré un "Te quiero".

miércoles, enero 23

Paciencia feminista

La gran Mª José Urruzola dijo una vez que la clave de la victoria feminista era la paciencia revolucionaria; ay, qué razón tenía, nuestra querida Mª José, pero ...
¡¡Qué difícil es no perder la paciencia siendo feminista!!
Sí, es difícil, pero es que ni siquiera me refiero a todas las injusticias que, como feministas, vemos y nos hacemos conscientes; no, ni siquiera me refiero a perder la paciencia por tener que estar siempre partiendo de cero, explicando y explicando lo mismo una y otra vez; tampoco, aunque parezca increíble, me estoy refiriendo a la paciencia necesaria ante tanto chiste asqueroso, tanta presentación en power point casposa y tanta serie de televisión infumable.
No, me refiero a una paciencia más cotidiana, más del día a día en el trabajo. Esa paciencia que pierdo ante cómo asume alguna gente el trato con una feminista. No es el mismo trato cuando no saben de qué vas, es más, en ese primer momento de desconocimiento nadie saca el tema de la igualdad; pero en cuanto saben que eres feminista, que te dedicas a la educación en la igualdad, que eres consciente de las desigualdades de género y que tienes conciencia en el tema, todo el mundo se cree en el derecho de hacerte saber su opinión, cuando tú no se la has pedido ni te interesa especialmente.
Son situaciones del siguiente tipo:
Oficina, nueve de la mañana, necesitas algo de un compañero y te acercas educadamente a él:
- ¿Podrías mandarme por email el documento que discutimos ayer, por favor?
- ¡Vaya, vaya! Así que necesitas que un hombre te ayude ¿eh? ¿Dónde se quedó el feminismo, compañera? Eh, pero no pongas esa cara, mujer, que es una broma, vaya cómo sois, es que no se puede ni ser agradable con vosotras, joer.
Y tú te vas a tu sitio con ganas de sacar la sierra eléctrica y “podar” alguna cabeza que otra, pero te contienes; claro que esa contención no te libra de la fama que ya te acaban de colgar de borde y asquerosa para las bromas; ya estás fichada, ya has encajado con su esquema de feminista poco dada al compañerismo.
Hay otros casos que me hacen perder la paciencia y que suceden tan a menudo que estoy por iniciar un sistemático trabajo de investigación sobre los procesos mentales que llevan a un varón a hacer el ridículo de tal manera; de hecho es un caso que me ha pasado hace pocos días y al que todavía le doy vueltas.
Llama por teléfono un asesor de un centro al que conozco, preguntaba por mi compañero de trabajo. Le digo que, en ese momento, no está, que llame más tarde. Él me da un recado con su número de móvil y para despedirme me espeta:
- Bueno, pues ahora voy a hacer la compra, que en mi casa, apunta, que sí que hay igualdad, en realidad manda mi mujer ¿no vas a hacer nada para denunciar que soy discriminado?
No dije nada, colgué y por dentro dije de todo: “Imbécil, tonto el haba, cacho carne con ojos, qué carajo me importa a mí lo que pasa en tu casa, encefalograma plano, que como feminista lucho por lo social, no por tu casa que me importa tres pitos; ignorante, fraude social, que vendes una puta compra como si fuera el hecho heroico del siglo; bobo de baba, qué lanzallamas me sale de los ojos, qué tentación de ponerlos en ridículo delante de todo el mundo, qué pena de corrección política.”
Hay otros casos, pero son menos sangrantes, son todos los comentarios que te hacen pensando que te interesan a todas las horas del día, por ejemplo: ¿Sabías que en Qatar las mujeres tienen un índice de lectura mayor que en el resto del mundo? Y tú que estabas a lo tuyo, concentrada con los últimos datos que te han pasado en tu trabajo nuevo, pues escuchas “Qatar” y le quitas la “Q”, le pones una “C” y no comprendes qué tienen que ver las vacas con la lectura (“catar” en asturiano significa “ordeñar”). También está quien, en un intento de que tú veas lo bien que tiene asumido el tema y la preocupación que muestra por el mismo, te pasa el último documento de trescientas páginas, que encontró en internet, simplemente haciendo una búsqueda acrítica, y piensa que te vas a desmayar de la ilusión y que vas a dejar todo lo que tengas delante por ponerte a leer, cual posesa, un documento al que ni siquiera le ha echado una ojeada quien te lo pasa.
Luego, están los que, en cuanto oyen algo sobre el género, se ponen el disfraz de guerrero, el de romano en el circo de los leones e inicia, por su cuenta, una guerra de sexos repleta de tópicos y de ignorancia. Éste tipo de personaje suele abordarte en cualquier momento, con la menos excusa, y además suele hacerlo públicamente, como retándote a un duelo de sexos público que te ponga en tu sitio; suele echar mano a temas como: Los hombres también son maltratados, la ley contra la violencia de género discrimina a los hombres, la mujer tiene mucho más poder del que dice, qué más se puede pedir, lo que queremos es que ellos queden esclavizados, eso era antes, pero hoy en día ya no pasa, muchas denuncias de malos tratos son mentira y van en contra de los hombres, los hombres quieren a sus hijos, pero las mujeres se los quitan cuando se separan, etc. Un ataque en toda regla que espera, por quien lo lanza, que respondas para intentar humillarte y seguir agrediéndote públicamente; una guerra que desgasta y no lleva a ninguna parte, un enfrentamiento que agota pero no aporta, una batalla de la que vale más huir y retirarse, no entrar a estos trapos, porque su objetivo no es la clarificación de conceptos, sino la agresión a una ideología feminista.
Y, seguro, que se me olvida algún tipo de personaje de esos que encontramos a diario, de esos con los que trabajamos hora tras hora mientras nuestro instinto de bruja, internamente, echa mano de todos los maleficios que a través de nuestra genealogía de mujeres nos han llegado de manera inconsciente.
Ah, y ya ni cuento, los encuentros con los que se llaman feministas, eso quizá otro día.
Un saludo lleno de paciencia.

lunes, enero 21

Cuando me empeño en algo

He dedicado estos días a reflexionar, mientras la hinchazón de mi cara iba bajando. He visto claramente que me aventuré en exceso con mi universitaria, incluso alguien me ha señalado que quizá ni siquiera me miró la joven en cuestión. He llegado a la conclusión de que, para poder vivir mi The B word particular, he de ir con más cuidado y, además, tengo que buscar un bar de referencia.
Es imprescindible que tenga un bar en el que quedar con todas, en el que ligar, en el que llevar a los mejores grupos del momento, en el que drogarnos hasta caer exhaustas unas en brazos de las otras, en el que…para, para Marcelilla, que de nuevo te lanzas sin pensar y sin tener en cuenta dónde estás. Bien, dando por hecho que necesito un bar, he empezado a mirar poco a poco por mis alrededores y he visto algo que podría funcionar: la cafetería del Corte Inglés.
Y ahora que tengo local de encuentro, discreto a la par que céntrico y visitado. Tendré que ponerme con el tema de buscar esa pandilla que me proteja, me mime, me quiera, me riña, me folle, me joda viva, me robe la novia, me ayude a hacer los más imbéciles actos de romanticismo, a acojan en su seno cuando lleve más hostias y, además, sean todas igual de glamurosas que yo. Tengo que encontrar una Bette, una amiga seria, responsable, fría, controladora…creo que la tengo. Una Shane no hace falta porque me la pido para mí. Una Alice, medio tonta a veces, medio lista otras, en las nubes, desesperante y graciosa al mismo tiempo…ayyyyy, que sí, que sí, que la tengo también. Una Tina, hetero-lesbi según el día, marujilla tirando a Doris Day, sosa como la dieta de un hipertenso…nada, esta la pido de catálogo, que no la tengo. Una Kit, hetero con tendencia al alcohol, que mete a su novio en la panda a la fuerza, artista y sosaina…otra para pedir. Y una escritora medio lela, que aburra hasta a las piedras, la típica que cuando ella habla las demás hacen zapping en la vida real, una petarda con ganas de fastidiar al prójimo, insegura, borde…la tengo, por Tutatis que a esta sí que la conozco.
Y bien ¿qué más me queda?
Cuánto trabajo aún para poder tener una vida como la tele manda, cuánto sacrificio para follar en todos los episodios de mi vida, cuánto afán por vivir esa vida de amor, sexo y desenfreno. Ayudaaaaaaa.
PD: Acabo de volver del Corte Inglés, les he preguntado si estarían interesados en ser el local social de una pandilla de lesbianas de la ciudad y comarca, todas bollos perdidas y con tendencia al alcohol y la promiscuidad. Que la cafetería nos serviría para hablar a voz en grito de nuestros problemas y nuestros ligues y que, además, usaríamos el mayor espacio posible con nuestro histriónico lesbianismo. Y me han dicho que no, qué gente.

miércoles, enero 16

La B (de bollu) word

La B (de bollu) word
Llovía, el frío era intenso a aquella temprana hora de la mañana invernal. La luz del amanecer a duras penas se hacía presente, colándose entre nieblas y chubascos intermitentes.
Llegué a la parada del autobús con mucha antelación, como siempre que duermo poco y me asalta la impresión de que no oiré el despertador. Ya era el segundo día consecutivo que aquella maldita serie de televisión me abducía hasta altas horas de la madrugada.
Las ojeras y los bostezos llenaban mi vacía vida… hasta que la vi. Era muy joven, seguramente una universitaria madrugadora y responsable como no lo había sido yo nunca. Alta, morena, elegante en sus maneras informales de vestir, fresca, vital, infantil en su mirada y adulta en su sonrisa.
Me miró, sé que me miró. Pero no sé si me vio, porque la ropa me mantenía embutida en una especie de tambor de detergente de los años ochenta. De repente, me di cuenta de que, efectivamente, me había visto y creí ver una sonrisa pícara en su cara de ángel. Me coloqué a su lado en la cola que esperaba el transporte público, subí justo detrás de ella al autobús, me senté a su lado mientras le dedicaba una sonrisa bobalicona y torpe.
Y encaramos la autopista. A mitad del recorrido, su mano rozó la mía; tan grande fue la sorpresa y la excitación que creí morir al dejar de respirar durante tanto tiempo; me temblaban las piernas mientras me arriesgaba a continuar el contacto de su mano en la mía.
El resto del pasaje seguía con su mediocre vida de madrugadoras impenitentes mientras en mi alma entraban mariposas coloridas, flores olorosas, pájaritos cantores y demás parafernalia de la novela pastoril a la que siempre fui afecta.
Mi amada se removió, apartó su mano tímidamente, me miró asustada…en ese momento, toda la serie vista en la noche se me vino encima y la vi sonreirme y le tomé la cabeza con mis manos y le planté un morreo de los que hacen historia, regodeándome en las caricias paralelas de mis manos sobre su pecho, recorriendo con mi lengua los lugares más recónditos de su caliente boca.
Me separé, segura de nuestra mutua excitación. Y me llevé la hostia más grande que haya llevado en toda mi vida.
Ay, Marcela, deja de ver L word y vuelve a la realidad, mujer, que ni eres Shane, ni esto es L.A., ni todas están deseando besarse contigo. Ay, qué despertar tan doloroso, ay qué pena de sueño perdido.
Y aquí sigo, trabajando, seria, descreída, rencorosa, desanimada, hundida y, sobre todo, con un dolor y un escozor de cara que me recuerda quién soy y dónde estoy.

lunes, enero 14

CARAMEL
El caramelo al que se refiere la película es la mezcla de azúcar, limón y agua que hacen las mujeres en Líbano para depilarse.
Y eso es esta película, un relato dulce que da tirones dolorosos, un toque ácido de limón rodeado de cariño para que no te dé ardor de estómago, un jarro de agua que a veces es fría y otra es templada.
Caramel es una película coral, las protagonistas son todas las mujeres que se juntan en ese salón de belleza y allí charlan y actúan.
Hay otros personajes, no protagonistas, que merecerían otra película por su potencia, como la abuela que recoge papeles.
Sin contar nada de la película, quiero deciros lo que encontraréis si la veis: amor, desamor, miedo al paso del tiempo, esperanzas de futuro, humor, sororidad, dulzura, referentes femeninos, realidad, tristeza, cambio, decisión, alegría, belleza y, por encima de todo, la obra de una mujer que mira a las mujeres.
Imprescindible en la filmografía de cualquier feminista, para no perdérsela por ninguna razón. Saludemos como se merece a una película en la que aparecemos como lo que somos: mujeres del XXI, ni putas, ni brujas, ni madres, ni santas.
PD: La culpa de este post la tiene Lena de mar, porque puso un mensaje sobre la peli y no dejaba hacer comentarios, así que me he visto obligada, que lo sepáis.

sábado, enero 12

PUES VAYA...
Que no sabía yo que fuera tan solidaria, tanto que fue decir Morgana que las musas se habían largado y mandar yo a las mías a freír monas, vamos que no sé muy bien de qué escribir.
Estuve pensando si contar públicamente lo pija que me estoy volviendo, que hasta he comprado una cafetera para la que hay que pedir el café por internet, y me horroriza pensar en dormir en el suelo si voy de camping.
También estuve pensando que podía escribir sobre lo estresada que estoy y los dos terribles meses de trabajo que me esperan.
Luego, pensé que quizá, como apoyo moral a Marmarita, podía comentar algo sobre L word.
Después, leyendo los blogs de mis cibercoleguillas, vi en el de Lena que se refería a la película Caramel y me vi escribiendo lo mucho que me gustó cuando la vi en el Festival de Cine de Gijón.
Pero pasé por la casa de Ripley y vi una trainera y se me planteó la posibilidad de hacer un post deportivo.
Fui al de dintel y me recordó que ha fallecido el gran poeta Ángel González y Glora también echó mano de la poesía en su casita internauta.
Y para colmo, ayer fui al teatro, tengo una amiga que se cayó en la calle y está malita, hace mucho frío, no me tocó la primitiva con su bote y miles de cosas más que podrían componer un bonito post bloguero.
Pero nada, chicas, que no, que hoy no escribo ningún post, otro día será.

lunes, enero 7

Persépolis
Estos últimos cinco días estuve en Madrid, intentando disfrutar de todo aquello que no nos llega a este norte precioso, pero aislado. Fui de exposiciones, de teatro y de cine, mucho cine, todo el que pude y todo de películas que, difícilmente van a llegar por estas tierras.
Y me enamoré de un dibujito animado, me olvidé que estaba viendo cine de animación y me encontré viendo personas y no personajes, viviendo la historia de unas mujeres que eran como yo, pero en Irán.
Y me di cuenta de que, por encima de fronteras, de banderas, de culturas y de políticas, me unen más cosas a estas iraníes que a mi vecino misógino del tercero.
Me dio pena que acabara la película, se me hizo tan corta que, por un momento, perdí la noción del tiempo; me vi tan envuelta en la historia, tan sonriente con los golpes buenísimos que tiene y tan triste con las escenas tremendas de dictadura y velos que, en cierto modo, me sentí hermana de la dibujante.
Me ha marcado, me ha dejado una huella preciosa y me ha obligado a escribir este post, porque esta película es, desde todos los ángulos y desde todas las perspectivas, perfecta. Debería ser obligatoria en los institutos.
Decir que os la recomiendo es obvio, pero escaso, porque es más que una recomendación, es casi una obligación moral y feminista verla.
No os la perdáis, chicas, es una joya que no siempre está a nuestro alcance. gracias, Marjane Satrapi.