FUI AL TENIS, O SSSSEA
Todos los años me doy el lujo de ir al Master Series de Madrid y todos los años vuelvo alucinada de la pijotería que conllevan ciertos eventos.
De tenis, os diré que he visto al número uno, que es increíble que haya alguien que sepa jugar así a un deporte tan difícil y bonito.
Bien, pero lo que os quiero transmitir es el ambiente que se vive. Una, que no es pija ni aunque lo intente, que es más bien tirando a estética de mercadillo, se encuentra en el tenis como marciana recién salida de la nave.
Hay gente que parece personaje, más que persona: gomina hasta en los bajos (creo yo), chaquetita de paño azul marino con botones plateados marca Tomiguilfinger (o algo parecido), paraguas Loewe negro (que digo yo que para qué coño lo quiere Loewe si es todo negro, como cualquiera), pantalón de pinzas marca quéséyo y mocasines aunque llueva que se cae el cielo.
Ahora bien, fijándonos en ellas, las del más allá (más allá de Colón quiero decir, o sea, del Barrio Salamanca), veremos una amplia gama de rubias con mechas, todas delgadas, todas morenas (aunque hayan pasado ya tres meses de la playa), todas enfundadas en trajes de marca, todas pijas, pijas, o sea pijas.
Pero he vuelto preocupada, resulta que todas ellas son rubias de bote, ellos de pelo negro con gomina, pero sus retoños son rubioooooooos sin engominar. Esto sólo puede deberse a dos cosas: una, poco probable en estos tiempos ya de vitrocerámica, que el butanero sea rubio platino; dos, más probable a la par que terrorífica, que el tinte haya pasado a los genes y todos los cachorros de familia pija lleven genéticamente el rubio con mechas dentro.
Ay, pero ya lo decía Jorge Manrique: "Nuestras vidas son los ríos/que van a dar en la mar,/que es el morir;/allí van los señoríos/derechos a se acabar/y consumir;/allí los ríos caudales,/allí los otros medianos/y más chicos,/y llegados, son iguales/los que viven por sus manos/y los ricos". En este caso, nuestras vidas son un metro, porque en el momento en que entramos en el metro: empujón al tomiguilfinger, achuche a rubiabotemechas, que si me bajo en Serrano, pero me tengo que juntar con los de la línea de Carabanchel, que otro año, Borjamari, me traes en coche, que esto huele a humano, osssssea.
Y yo, clienta de mercadillo y vecina de provincias, de familia normalita, sin paraguas de marca ni cachorros perfeccionados genéticamente, me vi inmersa en el mundo de la derechona cual mala espía y me encontré más cercana a la ecuatoriana que me enseñó a su negrísima hija recién nacida que a la rubiamechas que comentaba que había visto a Almodóvar en las gradas.
En fin, en noviembre voy al Master femenino, supongo que allí habrá menos pijoterío porque no mueve tanto el deporte de mujeres. Yo, por si acaso, ya pedí hora en la pelu y estoy mirando catálogos de loewe, ¡qué dura la vida de alta sociedad, maja, o sssssea!