Así se llamaba Mari Trini. Y hoy quiero hacerle un homenaje porque forma parte de mi historia. Os cuento muy rápidamente:
- Mi madre cantaba muy bien, con una voz suave, grave, muy pausada. Le gustaba cantarnos en el coche cuando hacíamos esos viajes interminables a la costa de Valencia, desde Asturias. Esos viajes en los que el plástico del Renault 12 se te pegaba a los muslos y no tenías espacio ni para airearlos (hay que tener en cuenta que íbamos cinco en el asiento de atrás). Pues bien, mi madre, además sabía francés y admiraba la cultura francesa; en parte, esa admiración la llevó a tener una cinta de canciones de Mari Trini, con la portada verde y una cantante de menos de veinte años fotografiada. Aquella cinta tenía canciones en francés y en español y mi madre las acompañaba en alto mientras nosotras nos quejábamos y preguntábamos aquello de "¿cuánto falta?".
A mí me encantaba escuchar a mi madre, siempre me convencía de que ella cantaba para mí y la miraba con admiración cada vez que se lanzaba con el casette del coche.
A los quince años, mi entrenadora de hockey me regaló un disco de Mari Trini que tenía como canción principal "Soy un caso perdido", ajajjajaa, qué directa mi entrenadora. Y ese disco sonó y sonó veinte mil veces, aún lo tengo firmado por todas las compañeras, por muchos casos perdidos como yo, porque éramos bollos-bollos. Y ahí ya me enganché de Mari Trini y sus letras.
Esta mujer se ha muerto hace pocos días, no he visto homenajes en la tele, ni gente llorando como si fuera una Jurado o una Durcal, se fue sin hacer ruido, discreta y no sé si sería consciente de lo que supuso en la vida de mucha gente, porque cuando Mari Trini decía: "Te quiero y te querré a pesar de nuestra situación", yo os juro que la "entendía" perfectamente y me identificaba con ella y, entonces, sabía que había más mujeres como yo y que "lo mío" era para disfrutarlo y para celebrarlo por libre y por valiente.
Ay, me da pena la pérdida de esta mujer, con los años al ir escuchando mejor sus letras me fui alejando de alguno de sus mensajes, pero siempre recordaré que marcó mi infancia con la voz de mi madre y mi adolescencia con mi propia voz. Gracias, Mari Trini.
















