jueves, diciembre 13
martes, diciembre 11
viernes, diciembre 7
lunes, diciembre 3
miércoles, noviembre 28
Demanda de las mujeres del siglo XXI Nosotras, mujeres del siglo XXI representándonos a nosotras mismas y a nuestras antecesoras, formulamos demanda de juicio ordinario sobre la reclamación de daños, muertes y perjuicios derivados de los abusos a los que hemos sido sometidas durante siglos:
lunes, noviembre 19
Pues sí, hermanas, hoy os quiero contar una parábola...ayyyyy, joer, que se me pegó el tono COPE al escribir la palabra parábola y no va por ahí el tema. Además, es imposible que vaya por ahí porque de pequeña, que fue cuando me obligaron a ir a misa, odiaba las parábolas y no siempre las entendía (casi nunca, más bien); de hecho, siempre pensé que el hijo pródigo tenía una jeta como un campanu, que después de fundirse las pelas de juerga vuelve a casa de papá a que lo cuiden. Vamos que yo elegía al pródigo y no al tonto el haba que se quedó currando para nada.
Pero no, que no era de eso de lo que quería escribir; os quería contar un "cuento" o parábola que leí el otro día y que me gustó como mujer, feminista y docente, o como feminista, mujer y docente o como...ya, ya, marcelilla, hija que te lías.
Hete aquí la parábola ya, al fin (escrita con todos los cambios que me da la gana, que para eso el blog es mío):
Estaba una vez una mujer paseando y vio que toda la playa estaba llena de estrellas de mar moribundas sobre la arena, las había traído una fuerte marea y no podían volver al agua. Al fijarse bien, vio cómo una joven estaba recogiendo una a una las estrellas y las lanzaba al mar para salvarlas. Se le acercó y le dijo: "¿Para qué haces eso? ¿no ves que es inútil tu labor con todas las que hay sobre la arena? No vale de nada lo que haces porque nunca lograrás salvar a todas". La chica joven se agachó, recogió otra estrella, la lanzó al agua con suavidad y, volviéndose a la mujer, le dijo: "A esa sí le sirvió".
viernes, noviembre 16
martes, noviembre 13
martes, noviembre 6
viernes, noviembre 2
sábado, octubre 27
jueves, octubre 25
sábado, octubre 13
lunes, octubre 8
sábado, septiembre 22
martes, septiembre 18
Recuerdo que Morgana se lanzó a una defensa a ultranza de Maggie Gioverti, la de Flacon Crest. Esos comentarios de Morgana volvieron a mí al escuchar el otro día que se había muerto Jane Wyman - Ángela Channing.
Y me puse a pensar que Ángela Channing tenía mucha pinta de "bollu", vamos que tenía más pluma que el halcón de su finca; eso independientemente de que tuviera una aventura con Chu Li (o como se llamara). Pero lo que más me marcó de su personaje era lo mala que era, porque era requetemala, mala malísima, de las peorcitas que hemos visto, y eso...es bueno. Me explico, me encanta que las mujeres también tengamos derecho a la maldad, su personaje se salía del tópico de mujer dependiente, satélite de un hombre, que espera el triunfo del varón en una actitud pasiva. Noooo, Ángela Channing cogía el toro por los cuernos, era una mujer independiente, sin maromo al que dar explicaciones, libre y rica; por eso la pusieron de mala malísima, porque se salía del modelo tradicional de mujer.
Por eso, hago homenaje a Ángela Channing desde este blog y reivindico la pluma de nuestros referentes:
lunes, septiembre 17
lunes, septiembre 10
Menos mal que cuando lo leí, la niña de los ojos guapos me explicó lo que había ocurrido, antes de que yo me desmayara del estupor ante la injusticia: "China, seguramente, ha prohibido la entrada de unas gallegas que trabajan en algo así como el Mcdonalds, porque llevaban la empanada envuelta en papel de aluminio".Aaaaaah, bueno, menos mal que me lo explicaste, preciosa, porque ahora ya lo comprendo; si es que las gallegas podían haber llevado la empanada en un tuperware ¿no?
jueves, septiembre 6
Chicas, sé que lo más natural sería estar de medio depre por tener que trabajar, pero no hay manera, tengo un buen rollo encima que me apetece muchísimo compartirlo. Por fin, creo que aprendí de Happy, mi compañera de trabajo (ya os podéis imaginar cómo es ella si le hemos puesto ese mote ¿no?) a mirar el día a día con buena cara; tiene ella razón al decir que nuestra actitud ante el día que empieza tiene mucho que ver con cómo lo vivimos.
Y yo estoy que se me sale el bienestar por todos los lados, profesionalmente no me puede ir mejor y personalmente estoy plena y feliz. Sé que vendrán peores momentos, pero ahora me dedico a ser consciente de mi buen momento para tener siempre presente que la vida fluye, que hay temporadas feas, que siempre hay salida y que nunca llovió que no escampara.
Así que, a punto de irme a tomar una cervecita con Happy a la orilla del mar, me despido con ese retrato mío que os dejé al principio del post. Chicas, reparto alegría, aprovechad.
lunes, septiembre 3
- Intentar escribir algún relato más.
- No olvidarme de la gente que me quiere cuando pase un mal momento.
- Y, sobre todo, afrontar todos los cambios que se me avecinan con una sonrisa y con ganas.



















